En diciembre de 2025 la OMS publicó su primera directriz global sobre el uso de agonistas GLP-1 para tratar la obesidad. Tres meses después, la OPS alertó por el aumento de eventos adversos ligados a su uso indebido en la región. Qué dicen exactamente estos documentos, qué está pasando en México con COFEPRIS y por qué el seguimiento médico deja de ser opcional.
El 1 de diciembre de 2025, la Organización Mundial de la Salud publicó sus primeras directrices globales sobre el uso de análogos del péptido similar al glucagón tipo 1 (GLP-1) —liraglutida, semaglutida y tirzepatida— para el tratamiento de la obesidad en adultos. Es la primera vez que la OMS formula una postura oficial específicamente sobre esta clase de medicamentos para esta indicación.
El contexto que motiva el documento es contundente: la obesidad afecta a más de 1,000 millones de personas en el mundo y se asoció con 3.7 millones de muertes en 2024. Si no se toman medidas, la OMS calcula que el número de personas afectadas se duplicará para 2030, con un costo global estimado en 3 billones de dólares.
"La obesidad es un enorme problema para la salud pública mundial [...]. Esta crisis mundial no se soluciona solo con medicamentos, pero los análogos del GLP-1 pueden ayudar a millones de personas a controlarla y a reducir los daños que ocasiona." — Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS.
El documento formula dos recomendaciones, ambas calificadas como condicionales —es decir, sujetas a la valoración individual del caso y no aplicables de forma automática a toda persona con obesidad—:
Uno de los puntos que más subraya la directriz es que, aun siendo la primera opción farmacológica realmente eficaz para la obesidad en adultos, los GLP-1 no sustituyen un abordaje integral. La OMS plantea tres pilares para enfrentar la obesidad como problema de salud pública:
La OMS también advierte sobre el acceso: incluso acelerando la producción, calcula que para 2030 estos tratamientos solo llegarán a menos del 10% de quienes podrían beneficiarse, lo que exige mecanismos de priorización equitativa.
El 3 de marzo de 2026, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) hizo un llamado a fortalecer la farmacovigilancia en la región de las Américas, tras un aumento de reportes de eventos adversos asociados al uso indebido de semaglutida, dulaglutida, liraglutida y tirzepatida, entre otros. La alerta epidemiológica en la que se basa este comunicado se publicó el 27 de febrero de 2026.
La OPS señala que los eventos adversos más frecuentes son gastrointestinales y generalmente transitorios, pero también se han reportado casos menos frecuentes, aunque potencialmente graves: pancreatitis aguda, enfermedad de la vesícula biliar y obstrucción intestinal.
El punto más relevante para pacientes en México: la creciente demanda favorece la venta por canales no oficiales —internet, redes sociales— con riesgo real de productos falsificados, no autorizados o de calidad subestándar, que pueden contener dosis incorrectas o sustancias no declaradas. La OPS es explícita al señalar que usar estos productos con fines exclusivamente estéticos, sin valoración clínica integral, expone a riesgos innecesarios.
En febrero de 2026, el Comité de Expertos de la OMS en Selección y Uso de Medicamentos Esenciales respaldó la 24ª edición de la Lista de Medicamentos Esenciales, que incorpora a semaglutida, dulaglutida, liraglutida y tirzepatida como terapia adicional para adultos con diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular o renal crónica establecida que además tienen obesidad (IMC ≥30). Es importante distinguir esto de la directriz de diciembre de 2025: el Comité no recomendó incluir estos medicamentos en la lista para personas con obesidad que no tienen diabetes tipo 2 u otras comorbilidades, aunque la directriz general sí contempla su uso condicional en esos casos fuera del marco de la lista esencial.
"El uso de estos medicamentos debe limitarse a las indicaciones aprobadas y realizarse dentro de un plan clínico estructurado con seguimiento periódico." — Organización Panamericana de la Salud, marzo de 2026.
COFEPRIS aprobó Mounjaro (tirzepatida) para diabetes tipo 2, y Wegovy (semaglutida) llegó al país para control de peso. Sin embargo, las versiones "compuestas" o "magistrales" de semaglutida y tirzepatida —elaboradas fuera del proceso de manufactura del fabricante original— no cuentan con aprobación de COFEPRIS.
En 2026, COFEPRIS ha emitido alertas sanitarias específicas: una el 9 de febrero por comercialización ilegal de productos con tirzepatida, y otra el 26 de marzo por falsificación del producto Ozempic (semaglutida). Ambas alertas son consistentes con la advertencia regional de la OPS y refuerzan un mismo mensaje: adquirir estos medicamentos exclusivamente con receta médica vigente y en farmacias autorizadas.
El contexto epidemiológico explica por qué el tema es prioritario en el país. Según la Ensanut Continua 2023, el 38.9% de los adultos mexicanos vive con obesidad y el 37.3% con sobrepeso, es decir, un 76.2% de la población adulta con exceso de peso. La prevalencia de obesidad es 13.2 puntos porcentuales más alta en mujeres que en hombres.
Un hallazgo clínico relevante para cualquier persona en tratamiento: revisiones sistemáticas recientes documentan que, al suspender los agonistas GLP-1, se recupera entre el 50% y el 60% del peso perdido durante el primer año posterior a la suspensión, con un patrón de recuperación que puede iniciar tan pronto como en la semana 8 y estabilizarse entre las semanas 20 y 26. Esto no significa que el tratamiento "no funcione": significa que la obesidad es una enfermedad crónica que, como tal, requiere un plan de mantenimiento a largo plazo, no una intervención puntual.
El acompañamiento con Mounjaro y GLP-1 en Seleah se ofrece dentro de un programa de bienestar integral, no como una venta aislada del medicamento. Esto incluye valoración médica inicial para confirmar que el tratamiento es apropiado para el caso, seguimiento periódico del estado metabólico y nutricional, y acompañamiento estético desde el inicio —incluida la prevención de cambios en la piel y el rostro asociados a la pérdida de peso acelerada—.
Este enfoque responde directamente a lo que piden tanto la OMS como la OPS: que el uso de GLP-1 esté enmarcado en un plan clínico estructurado, con supervisión médica continua, y no en la adquisición sin receta ni seguimiento.
No. La directriz de la OMS de diciembre de 2025 formula recomendaciones condicionales para el tratamiento prolongado de la obesidad en adultos, definida como un índice de masa corporal igual o superior a 30, no para pérdida de peso estética en personas sin esta condición. El Comité que actualizó la Lista de Medicamentos Esenciales en febrero de 2026 fue todavía más específico: recomendó estos fármacos como terapia adicional para adultos con diabetes tipo 2 y enfermedad cardiovascular o renal crónica que además tienen obesidad, pero no para obesidad aislada sin esas comorbilidades dentro de esa lista. La valoración médica individual es la que determina si el tratamiento es apropiado en cada caso.
El 3 de marzo de 2026, la OPS hizo un llamado a fortalecer la farmacovigilancia ante el aumento de reportes de eventos adversos asociados al uso indebido de agonistas GLP-1 en la región de las Américas. Advirtió que la creciente demanda favorece su venta por canales no oficiales, con riesgo de productos falsificados o de calidad subestándar que pueden contener dosis incorrectas o sustancias no declaradas. En México, COFEPRIS ha emitido alertas sanitarias en 2026 por comercialización ilegal de tirzepatida y por falsificación de Ozempic. La recomendación es adquirir estos medicamentos únicamente con receta médica y en farmacias autorizadas.
Revisiones sistemáticas recientes muestran que una proporción considerable del peso perdido —estimada entre el 50% y el 60%— se recupera durante el primer año posterior a la suspensión del tratamiento, con un regreso que puede iniciar desde la semana 8 y estabilizarse alrededor de las semanas 20 a 26. Por esta razón, la OMS y la OPS insisten en que el tratamiento con GLP-1 debe formar parte de un plan integral y sostenido en el tiempo, con seguimiento médico, y no de un uso puntual o sin supervisión.
En Seleah, el tratamiento con Mounjaro y otros agonistas GLP-1 se ofrece dentro de un programa de bienestar integral, con valoración médica inicial, seguimiento periódico del estado metabólico y nutricional, y acompañamiento estético desde el inicio del proceso. El objetivo es que el tratamiento se apegue a las indicaciones aprobadas, que la paciente cuente con supervisión médica continua durante todo el proceso —incluida la fase de mantenimiento o suspensión— y que la pérdida de peso se acompañe de una estrategia para preservar la calidad de la piel y la composición corporal.