Semaglutida y tirzepatida transformaron el tratamiento de la obesidad. Pero un efecto secundario menos discutido empieza a ocupar a los especialistas en huesos: su posible impacto en la densidad ósea, justo en la etapa —perimenopausia y menopausia— en la que las mujeres ya son más vulnerables a perderla.
Los agonistas del receptor GLP-1 —semaglutida (Ozempic, Wegovy) y tirzepatida (Mounjaro)— se consolidaron como el tratamiento farmacológico más efectivo disponible para la obesidad. En 2026, COFEPRIS amplió en México las indicaciones aprobadas de semaglutida para obesidad y esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH), y la tirzepatida ya cuenta con aprobación para diabetes tipo 2 desde finales de 2024. La demanda crece cada mes.
Con esa adopción masiva llegó también más tiempo de seguimiento clínico, y con él, señales que antes no se habían estudiado con detalle: ¿qué le pasa al esqueleto de alguien que pierde 15% o más de su peso corporal en menos de un año, sostenido por un fármaco que actúa sobre el apetito y el metabolismo? La pregunta es particularmente relevante para mujeres en perimenopausia o menopausia, una población que ya enfrenta pérdida ósea acelerada por la caída de estrógeno.
El dato más citado proviene de un ensayo clínico aleatorizado, doble ciego, controlado con placebo, realizado en dos hospitales públicos de Dinamarca y publicado en eClinicalMedicine (parte del grupo The Lancet) en junio de 2024. El estudio reclutó a 64 adultos con riesgo aumentado de fractura —86% mujeres posmenopáusicas, con una edad promedio de 63 años— y los siguió durante 52 semanas.
Los resultados: el grupo con semaglutida mostró una reducción de aproximadamente 2.6% en la densidad mineral ósea de cadera total y 2.1% en columna lumbar, frente al grupo placebo. También se observó un aumento significativo del marcador de resorción ósea CTX (166.4 ng/L más que placebo), sin cambios significativos en el marcador de formación ósea P1NP. En otras palabras: se acelera la degradación del hueso sin que la formación la compense al mismo ritmo.
"El hallazgo no dice que la semaglutida destruya hueso por sí sola. Dice que, en esta población de mayor riesgo, la pérdida de densidad ósea acompañó la pérdida de peso —y eso merece vigilancia, no alarma."
La evidencia no es unánime. Un estudio piloto publicado en 2025 en Frontiers in Aging siguió a 20 adultos mayores (edad promedio 72.7 años, 50% mujeres) con sobrepeso u obesidad y prediabetes o diabetes tipo 2, asignados a semaglutida 1.0 mg semanal más asesoría de estilo de vida, o solo asesoría de estilo de vida, durante 20 semanas.
El grupo con semaglutida perdió más peso (-5.3% frente a -0.89%), pero el análisis no encontró diferencias significativas en densidad ósea total ni en los marcadores de recambio óseo (CTX y P1NP) entre ambos grupos. Es un estudio piloto, con muestra pequeña y seguimiento corto —20 semanas frente a las 52 del ensayo danés—, por lo que sus conclusiones son más limitadas, pero suma matices importantes a un panorama que todavía se está construyendo.
Una revisión publicada en 2025 en la revista Bone Research (grupo Nature) sobre los mecanismos de la pérdida ósea inducida por pérdida de peso ofrece una pista importante: perder peso de forma significativa —por cualquier método, incluida la cirugía bariátrica o la restricción calórica— se asocia consistentemente con menor densidad mineral ósea y deterioro de la microarquitectura del hueso. Los mecanismos incluyen menor carga mecánica sobre el esqueleto, aumento de grasa en la médula ósea, cambios hormonales y posibles deficiencias nutricionales.
Esto sugiere que buena parte del efecto observado con GLP-1 podría no ser exclusivo del fármaco, sino una consecuencia esperable de cualquier pérdida de peso sustancial y sostenida. La diferencia es que los GLP-1 logran esa pérdida de forma más rápida y en más personas que casi cualquier intervención previa, lo que hace que el fenómeno sea ahora mucho más visible en la práctica clínica.
La caída de estrógeno que acompaña a la perimenopausia y la menopausia acelera por sí sola la pérdida de densidad ósea; es la razón fisiológica detrás del aumento de riesgo de osteoporosis en esta etapa de la vida. Sumar una pérdida de peso significativa por GLP-1 durante esta misma ventana temporal añade un segundo mecanismo de pérdida ósea que actúa en paralelo.
Una revisión tipo scoping review publicada en enero de 2026 en la revista Cureus, que analizó la evidencia disponible sobre GLP-1 en mujeres menopáusicas y posmenopáusicas, concluye que los agonistas GLP-1 ofrecen beneficios claros en el manejo de peso y síntomas vasomotores de la menopausia, pero señala explícitamente que se necesitan estudios más grandes y robustos, diseñados específicamente en esta población, para determinar su efecto real sobre la densidad ósea. Es decir: el riesgo no está descartado, pero tampoco está cuantificado con precisión todavía.
La buena noticia es que existe evidencia sólida sobre cómo mitigar la pérdida ósea asociada a la pérdida de peso. Un metaanálisis de estudios controlados encontró que agregar un programa de ejercicio a la restricción calórica —especialmente entrenamiento con carga o resistencia— atenúa de forma significativa la pérdida de densidad mineral ósea, en comparación con la dieta sola. El estímulo mecánico del ejercicio contra resistencia le "recuerda" al hueso que sigue siendo necesario mantener su masa.
En México, COFEPRIS emitió en febrero de 2026 una alerta sanitaria sobre la comercialización ilegal de productos con tirzepatida —versiones "compuestas" o "magistrales" que no cuentan con registro sanitario ni los controles de calidad de las presentaciones aprobadas—. Este es un punto crítico para la seguridad ósea y general: un tratamiento GLP-1 sin supervisión médica no solo expone a productos de origen incierto, sino que elimina por completo el seguimiento clínico —densitometrías, biomarcadores, ajuste de dosis— que permite detectar y mitigar efectos como la pérdida ósea a tiempo.
Médica cirujana. Posgrado en medicina estética, obesidad y longevidad; diplomado en medicina funcional y ortomolecular. Cédula profesional 13413234.