Reservar valoración
Longevidad

Inflammaging: la inflamación silenciosa
que acelera tu envejecimiento.

No duele, no se ve y casi nunca se diagnostica a tiempo. El inflammaging es un estado de inflamación crónica de bajo grado que se instala con la edad y que la evidencia científica identifica como uno de los motores centrales detrás de la pérdida de colágeno, la flacidez y el envejecimiento acelerado de la piel. Esto es lo que dice la investigación —y qué se puede hacer al respecto.

8 min de lectura
Septiembre 2026
Dra. Samantha Huerta
Cuidado de la piel y protocolo antiinflamatorio — Seleah Zona Esmeralda
2000
año en que Franceschi acuñó el término
IL-6 / TNF-α
citocinas proinflamatorias clave
NF-κB
vía de señalización central del proceso
PCR-us
biomarcador clínico de inflamación de bajo grado

Qué es el inflammaging

El término "inflammaging" —fusión de inflammation y aging— fue propuesto en el año 2000 por el investigador italiano Claudio Franceschi y su equipo para describir un fenómeno muy específico: a medida que envejecemos, el cuerpo desarrolla un estado inflamatorio crónico, de bajo grado y sostenido en el tiempo, asociado a la exposición prolongada a antígenos endógenos y exógenos, así como al estrés.

Es un concepto distinto de la inflamación aguda que todos conocemos —la de una herida, una infección o un golpe—, que es puntual, protectora y se resuelve. El inflammaging, en cambio, es silencioso: no genera dolor evidente ni signos clásicos de inflamación, pero mantiene activados de forma crónica al sistema inmune innato y adaptativo, con producción sostenida de citocinas proinflamatorias como la interleucina 1 (IL-1), la interleucina 6 (IL-6) y el factor de necrosis tumoral alfa (TNF-α).

"No es una enfermedad que se diagnostica con un síntoma. Es un estado de fondo que, sostenido durante años, condiciona qué tan bien o mal envejecen tus tejidos —incluida tu piel."

El sistema inmune que también envejece: inmunosenescencia

El inflammaging está estrechamente ligado a otro proceso: la inmunosenescencia, es decir, el envejecimiento del propio sistema inmunológico. Con la edad, el sistema inmune innato reduce su capacidad de fagocitosis y producción de superóxido en neutrófilos, disminuye la actividad de los macrófagos y las células dendríticas alteran su migración. En el sistema inmune adaptativo, el timo se atrofia, hay menos células T nativas y se reduce la producción de citocinas reguladoras —lo que favorece un estado proinflamatorio sostenido con menor capacidad real de respuesta ante nuevas amenazas.

Este círculo se retroalimenta: la activación inmune crónica genera daño tisular y especies reactivas de oxígeno (ROS), que a su vez promueven más citocinas proinflamatorias y más remodelación tisular dañina. Es, literalmente, un círculo vicioso documentado en la literatura de biogerontología.

Radiación UV
Induce a los queratinocitos a liberar IL-1 y TNF-α, y activa mastocitos y neutrófilos en la piel
Especies reactivas de oxígeno (ROS)
Se acumulan con la edad y reducen los mecanismos antioxidantes celulares
Macrófagos crónicamente activos
Dañan la matriz extracelular y reducen el número y función de los fibroblastos
Inmunosenescencia
Menor eficiencia del sistema inmune para eliminar células dañadas y controlar la inflamación

Cómo el inflammaging daña específicamente la piel

La piel no queda exenta del proceso. Su envejecimiento se describe en dos vías: el intrínseco o cronológico —pérdida celular, adelgazamiento de la epidermis, arrugas finas— y el extrínseco o fotoenvejecimiento, inducido por la radiación ultravioleta, con menor firmeza, arrugas profundas y pigmentación irregular. La inflamación y la acumulación de ROS son señaladas como factores causales comunes en ambos tipos de envejecimiento cutáneo.

La radiación UV desencadena una cascada bien documentada a nivel cutáneo: induce a los queratinocitos epidérmicos a liberar IL-1 y TNF-α, genera ROS con reducción de los mecanismos antioxidantes, activa mastocitos que generan prostaglandinas, histamina y leucotrienos, y contribuye a la muerte de queratinocitos y a la peroxidación de lípidos de membrana. Los neutrófilos y los macrófagos participan activamente: los macrófagos, en particular, dañan la matriz extracelular y disminuyen el número y la función de los fibroblastos, lo que se traduce clínicamente en elastosis y fotodaño.

Un dato relevante a nivel molecular: la citocina IL-1β, una de las más asociadas al inflammaging, inhibe directamente la producción de colágeno al aumentar la expresión de metaloproteinasas (MMPs), las enzimas responsables de degradarlo. Es el mismo eje bioquímico por el que la inflamación crónica se traduce, con el tiempo, en piel menos firme y con arrugas más profundas.

"Una piel con inflamación de bajo grado sostenida no solo envejece más rápido: también cicatriza peor y responde con menos eficiencia a los tratamientos estéticos."

Estrategias de intervención respaldadas por evidencia

La literatura médica —incluida la revisión publicada por el Centro Dermatológico "Dr. Ladislao de la Pascua" de la Secretaría de Salud de la Ciudad de México— identifica varias estrategias de intervención con distintos niveles de evidencia:

La misma revisión señala que fármacos como la metformina cuentan con estudios preliminares sobre su efecto "antiedad", mientras que la evidencia actual no respalda el uso de estatinas específicamente para prevenir enfermedades de componente inflamatorio asociado al envejecimiento.

El papel de los tratamientos regenerativos en un protocolo antiinflamatorio

En el terreno de la medicina estética, los tratamientos con mayor coherencia con esta biología son los que actúan directamente sobre la función de los fibroblastos y el equilibrio antioxidante de la piel. Los exosomas faciales transportan proteínas, ARN mensajero y microARN que activan la proliferación celular y la reparación tisular, con efecto documentado en la reducción de mediadores inflamatorios locales. Los polinucleótidos —como los utilizados en Profhilo y Rejuran Healer— actúan como fracciones purificadas de ADN que estimulan a los fibroblastos productores de colágeno y elastina, con un perfil antiinflamatorio y antioxidante descrito en la literatura por su capacidad de neutralizar el daño de los radicales libres.

Es importante ser precisos: ninguno de estos tratamientos "cura" el inflammaging ni sustituye el control metabólico de base. Su valor, respaldado por la evidencia disponible, es que trabajan en la misma dirección biológica —menos inflamación local, más actividad de fibroblastos, mejor matriz extracelular— como complemento de las estrategias de fondo.

Tratamientos de Seleah relacionados con esta biología
  • Exosomas faciales: factores de crecimiento que activan la regeneración celular y modulan la respuesta inflamatoria local.
  • Profhilo: bioestructurador de ácido hialurónico que estimula fibroblastos y mejora hidratación y elasticidad de la piel.
  • Protocolo de Longevidad: evaluamos marcadores de inflamación de bajo grado (PCR-us) junto con tu perfil metabólico y hormonal antes de diseñar cualquier intervención.

¿A quién le conviene evaluar su inflammaging?

Aunque el proceso es universal con la edad, hay perfiles en los que vale especialmente la pena evaluarlo dentro de una consulta de longevidad:

Preguntas frecuentes sobre inflammaging
El término fue propuesto en el año 2000 por el investigador Claudio Franceschi para describir un estado inflamatorio crónico y de bajo grado que se instala progresivamente con la edad, distinto de la inflamación aguda que conocemos (como la de una herida o una infección). Mientras la inflamación aguda es una respuesta puntual, protectora y autolimitada, el inflammaging es una activación sostenida y silenciosa del sistema inmune innato y adaptativo, con producción crónica de citocinas como IL-1, IL-6 y TNF-α, que con el tiempo daña tejidos y órganos, incluida la piel.
La piel no queda exenta del proceso. La radiación ultravioleta induce a los queratinocitos a liberar citocinas inflamatorias, genera especies reactivas de oxígeno y activa mastocitos, neutrófilos y macrófagos que, de forma crónica, dañan la matriz extracelular y reducen la actividad de los fibroblastos. El resultado clínico es una piel con menor firmeza, más arrugas, elastosis y peor cicatrización. La citocina IL-1β, en particular, inhibe la producción de colágeno al aumentar la expresión de metaloproteinasas que lo degradan.
Sí, de forma indirecta, a través de biomarcadores séricos de inflamación de bajo grado como la proteína C reactiva ultrasensible (PCR-us) y, en algunos protocolos de investigación, niveles circulantes de IL-6 y TNF-α. No es un diagnóstico único ni una prueba aislada, sino parte de una valoración más amplia de longevidad que integra estos marcadores con composición corporal, perfil metabólico y hormonal.
La evidencia respalda principalmente estrategias de estilo de vida: ejercicio físico regular, manejo del peso y control metabólico, fotoprotección diaria y una dieta rica en antioxidantes. En el terreno estético, tratamientos regenerativos como los exosomas faciales y los polinucleótidos (Profhilo, Rejuran) actúan sobre la actividad de los fibroblastos y tienen un perfil antiinflamatorio y antioxidante descrito en la literatura, por lo que se integran como complemento —no sustituto— de estas estrategias de base.
Escrito por

Médica cirujana. Posgrado en medicina estética, obesidad y longevidad; diplomado en medicina funcional y ortomolecular. Cédula profesional 13413234.

También te puede interesar
Tratamientos relacionados.
Evidencia antes que tendencia

Trabaja la inflamación
que no se ve, pero se nota.

En la valoración evaluamos tu perfil metabólico e inflamatorio y diseñamos un protocolo regenerativo con la evidencia más sólida disponible.

Reservar valoración presencial · anticipo $250
Plaza La Antigua I — Zona Esmeralda, Atizapán
¿Tienes dudas?