Es una de las moléculas más estudiadas en la ciencia de la longevidad de los últimos años. El NAD+ es indispensable para que tus células produzcan energía y reparen su ADN, y sus niveles caen de forma constante desde los 30 años. Esto es lo que muestra la evidencia científica sobre el NAD+, su precursor NMN, y su papel real —no exagerado— en la salud de la piel.
El NAD+ (dinucleótido de nicotinamida y adenina) es una coenzima presente en cada célula del cuerpo. Su función es doble: participa en la producción de energía mitocondrial (ATP) y actúa como sustrato indispensable para las enzimas que reparan el ADN dañado —por ejemplo, el causado por la radiación ultravioleta acumulada en la piel a lo largo de los años.
El problema es que los niveles de NAD+ no se mantienen constantes: descienden de forma progresiva desde los 30 años, y hacia los 50 pueden haberse reducido de manera muy significativa frente a los niveles de la juventud. Esta caída limita la capacidad de las células de repararse, producir energía y sostener funciones que dependen de ella, incluida la renovación de la piel.
"El NAD+ no es una molécula nueva ni una moda pasajera: es el combustible que permite que cada célula repare su ADN y produzca energía. Lo nuevo es la evidencia que empieza a mostrar cómo optimizarlo de forma segura."
El NAD+ actúa como cofactor de las sirtuinas, una familia de proteínas reguladoras que se han convertido en uno de los ejes centrales de la investigación en longevidad. Sin NAD+ suficiente, las sirtuinas no pueden activarse correctamente, y esto afecta la eficiencia con la que la célula gestiona el estrés oxidativo, la inflamación y su propia reparación.
La investigación sobre NAD+ y piel ha avanzado en los últimos años con estudios preclínicos y clínicos que empiezan a cuantificar su efecto real. Tres hallazgos son especialmente relevantes:
Un estudio publicado en PMC / NIH evaluó un extracto capaz de estimular la síntesis de NAD+ en células cutáneas y documentó incrementos de +33% en SirT1, +10% en SirT3 y +72% en SirT6, junto con un aumento del 20% en la síntesis de NAD+ celular y del 68% en la producción de ATP. En el ensayo clínico correspondiente, estos cambios se correlacionaron con un incremento del 52% en los marcadores de energía de la piel.
Otra investigación publicada en PMC / NIH desarrolló una formulación liposomal de NAD+ y demostró que mejora las propiedades anti-senescencia en células endoteliales y queratinocitos —las células que forman la capa más externa de la piel— frente al NAD+ sin encapsular, cuya penetración celular es limitada.
Un tercer estudio en PMC / NIH analizó cómo el NMN modifica los perfiles de expresión génica en fibroblastos cutáneos, documentando cambios en vías biológicas relacionadas con la longevidad y función celular —el tipo de célula responsable de producir el colágeno y la matriz extracelular de la dermis.
Como el NAD+ no se absorbe eficientemente por vía oral, la mayor parte de la investigación clínica en humanos se ha centrado en su precursor, el NMN (mononucleótido de nicotinamida). Un ensayo clínico aleatorizado, multicéntrico, doble ciego y controlado con placebo, publicado en PubMed, evaluó a 80 adultos sanos de mediana edad con dosis diarias de 300, 600 y 900 mg de NMN durante 60 días.
Los resultados mostraron que el NMN eleva de forma medible los niveles de NAD+ en sangre, con buena tolerancia en todo el rango de dosis estudiado, y que la eficacia clínica —expresada como concentración de NAD+ y desempeño físico— fue mayor con la dosis de 600 mg diarios. Otros ensayos con dosis de hasta 1,250 mg diarios durante 4 semanas tampoco reportaron efectos adversos relevantes.
"La evidencia en humanos es todavía de corto plazo —semanas, no años— y se centra en biomarcadores, no en resultados estéticos directos. Es una molécula prometedora, no una promesa cerrada. Por eso la manejamos con la misma exigencia clínica que cualquier otro protocolo."
En México, COFEPRIS clasifica productos como el NMN dentro de la categoría de suplementos alimenticios, no como medicamentos. Esto tiene implicaciones importantes: no se exige demostrar eficacia terapéutica antes de su comercialización, no pueden hacer declaraciones de que "curan" o "tratan" ninguna condición, y su etiqueta debe incluir la leyenda obligatoria "Este producto no es un medicamento".
Esta distinción regulatoria es la razón por la que en la consulta abordamos el NAD+ y el NMN con el mismo rigor que cualquier intervención: como una herramienta con evidencia preliminar prometedora, que se indica de forma individualizada y nunca como sustituto de un diagnóstico o tratamiento médico establecido.
En Seleah, el NAD+ no se prescribe de forma aislada ni como producto de venta libre. Se evalúa dentro del protocolo de longevidad y bienestar, junto con el resto del panel de biomarcadores del paciente —inflamación, perfil metabólico, composición corporal— y se considera como un componente más de un plan diseñado según la biología individual, no como respuesta única.
La valoración de un protocolo de NAD+ tiene sentido, sobre todo, para:
Médica cirujana. Posgrado en medicina estética, obesidad y longevidad; diplomado en medicina funcional y ortomolecular. Cédula profesional 13413234.